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Mitos sobre el origen del papel: ¿contamina el medio ambiente?

agosto, 26 viernes, 2022

El principal reto que enfrenta la industria del cartón y el papel en el país, y el mundo, es reducir el consumo de agua y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además de empezar a utilizar energías renovables y nuevas tecnologías que reduzcan o supriman la contaminación del aire y el agua en su producción.

Esto ha hecho que el país se encuentre en un proceso de transición hacia una industria sostenible de cartón y papel. Actualmente, la materia prima para la manufactura papelera proviene un 26,7 % de fibra virgen de plantaciones forestales de manejo responsable, un 12,42 % de fibra virgen del bagazo de la caña de azúcar y el 60,81 % de fibra reciclada.

Y algunas de las principales industrias de papel en Colombia ya han empezado a evidenciar su responsabilidad con el medio ambiente.

Según la revista latinoamericana Virtual Pro, empresas como Smurfit Kappa Colombia, acopian anualmente cerca de 200.000 toneladas de cartón y papel reciclado y cuentan con 67.276 hectáreas de zonas reforestadas, siendo la industria que más hectáreas ha reforestado a nivel privado.

Por su parte, Carvajal Pulpa y Papel transforman cerca de 1.100.000 toneladas anuales de bagazo de residuos agroindustriales, en cartón, papel y otros productos. Llevaron a Colombia a ser uno de los cinco países que producen papel a partir de estos residuos. Sin embargo, aunque empresas productoras de papel y cartón están adaptando sus procesos al modelo de economía circular, es necesario que la mayoría de empresas adopten esta transición.

“La economía circular, entendida como un sistema de producción y consumo sostenible, nos permite maximizar la eficiencia de los procesos productivos, ahorrar recursos, disminuir la generación de residuos y contribuir a la sostenibilidad ambiental. Es así parte de una bioeconomía con principios de inclusión social”, afirma Juan Miguel Vásquez Suárez, director ejecutivo de Fedemaderas.

 

SOBRE EL ORIGEN Y LA FABRICACIÓN

1. Para producir papel se talan árboles y se destruyen los bosques naturales.

Falso. La madera empleada para la fabricación de papel proviene de plantaciones forestales comerciales certificadas, no de bosques naturales. “Se establecieron con el objetivo de abastecer de materia prima a la industria del papel y/o para atender la demanda de madera de otros sectores de la economía”, manifiesta Juan Miguel Vásquez.

2. Por cada hoja de papel que no usemos, salvamos un árbol. Falso. Para proteger el medio ambiente es mejor usar documentos virtuales y no impresos. “El ciclo de vida del papel es sostenible porque proviene de materias primas renovables, pero también por ser reciclable y biodegradable”, aclara al respecto el vocero de Fedemaderas.

3. Los pinos y eucaliptos, variedades comunes en las plantaciones forestales comerciales, hacen que los animales migren o desaparezcan. “La realidad es que las plantaciones forestales comerciales sirven de hábitat para diversas especies”, complementa el directivo gremial. Al interior de ellas se han identificado 1.222 especies (651 de flora, 77 de mastofauna y 494 de avifauna). De estas especies, 41 se encuentran clasificadas bajo algún grado de peligro o riesgo de extinción.

4. Las plantaciones de pino y eucalipto desplazan a los campesinos. Juan Miguel Vásquez sostiene que “la migración de la población rural a los centros urbanos se ha producido por razones diferentes a las plantaciones forestales comerciales, como la inseguridad, el orden público y las pocas oportunidades de empleo o crecimiento económico”.

5. El papel reciclado es el único ecológico.  Falso. De cualquier forma se necesitan fibras vírgenes de madera para reiniciar el ciclo del papel, pues este no es infinitamente reciclable. Mucho del papel con que se elaboran productos se conservan, y otra parte se destina a productos que no pueden reciclarse por estar contaminados con materia orgánica”, concluye el directivo.

 

Los datos en Colombia

  • Los bosques cubren el 56 % del territorio nacional.
  • De los 63,8 millones de hectáreas de bosques, solo 0,5 millones corresponden a plantaciones forestales comerciales.
  • 24,5 millones de hectáreas son aptas para la reforestación comercial.
  • Si se plantarán 7,2 millones de hectáreas en un horizonte de 30 años, el país se convertiría en el segundo proveedor de madera de la región.

Fuente: El Nuevo Día