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Esta empresa de plásticos ‘cayó de pie’ con la pandemia y el bagazo de caña

febrero, 3 jueves, 2022

Carvajal Empaques, productor de los vasos que ocupa Oxxo, transitó en plena pandemia del unicel al cartón hecho a base de bagazo de caña.

“De las crisis hay que sacar lo mejor y el mejor provecho”. Con esa filosofía, Carvajal Empaques, una empresa con presencia en todo el continente americano, ha encarado dos crisis en los últimos años que la han obligado a echar mano de la creatividad: la prohibición de plásticos y unicel de un solo uso en diversas ciudades y la pandemia de Covid-19.

En entrevista con Forbes México, el vicepresidente de Carvajal Industrial Región Norte, Ángel Alberto Herrera Jovel, deja ver que ambos procesos han hecho que la organización haya “caído de pie”.

El año pasado, tras un 2020 en el que se potenció el uso de utensilios plásticos por la pandemia ─el confinamiento incrementó el servicio de comida a domicilio y con ello un mayor uso de desechables como medida de higiene─, la Ciudad de México inició la segunda fase de su prohibición de plásticos y uniceles de un solo uso como popotes, platos, charolas, cápsulas de café, vasos y tapas, cubiertos, entre otros. Esto, aunado al golpe propio de la pandemia, aceleró la transformación de Carvajal Empaques, que ya traía un as bajo la manga: el bagazo de caña.

Hacerse ‘livianos’

Antes de hablar del bagazo de caña, Ángel Herrera se da tiempo de repasar los años pandémicos. En 2020, sabiendo que se venían días difíciles, Carvajal Empaques diseñó un plan de reestructuración que pasó por un recorte de plantilla: de 2,500 colaboradores pasaron a 1,800. El golpe de la pandemia de Covid-19 se hacía sentir.

“En un principio fue duro, lo único que se buscaba era reducir los costos y los gastos, sin saber cuál iba a ser el nuevo volumen de ingresos y cómo se iba a comportar el mercado ante el confinamiento. Nos golpeó mucho, evidentemente”, cuenta.

El Papalote Museo del Niño de México también recortó su plantilla como una de las medidas para sobrevivir a la pandemia y lo logró. “Retiramos el exceso de grasa”, dijo a Forbes México su directora Dolores Beistegui.

Lo mismo ocurrió con Carvajal Empaques: “El 2020 cerramos con un 70% de los ingresos de un año normal. Gracias a la reestructuración, la compañía le hizo frente a la pandemia. Los meses más complicados fueron de marzo a junio, pero a partir de julio se empezó a ver el efecto de la reestructuración y la gestión que se estaba haciendo”, comenta el directivo.

El principal reto que teníamos, y lo sabíamos, era que la compañía tenía que estar diseñada de la forma más liviana posible porque el mercado y la demanda era incierta. Por otro lado, sabíamos que iba a haber mucho desabasto y problemas con las cadenas de suministro, entonces desde 2020 proyectamos que íbamos a priorizar clientes y negocios, y hacer una selección importante para que el negocio fuera lo más rentable posible y poder cumplir con la demanda de nuestros clientes. Empezamos a renunciar a algunos negocios que en algún momento habían sido importantes para nosotros, pero que quizá ya no eran los mejores aliados estratégicos para la organización”.Ángel Herrera, vicepresidente de Carvajal Industrial Región Norte.

“De alguna forma, eso (la reestructuración) nos permitió rentabilizar el negocio, sobrevivir. Nosotros éramos 2,500 colaboradores al principio del año 2020, y llegamos a tener 1,800 colaboradores en ese plan de reestructuración, que no solo obedecía a un tema de reducción de personal por la pandemia sino de maximización y eficiencia en las diferentes plantas de producción. Hicimos una revisión importante y se aumentó la productividad de las plantas y eso nos permitió tener mejor resultado”, enfatiza Ángel Herrera.Te recomendamos: Canadá busca prohibir plásticos desechables para proteger los océanos

No nos podemos quejar

Si en 2020 el objetivo fue amortiguar la caída provocada la pandemia de Covid-19, el 2021 debía ser año de recuperación. Había que caer para subir más alto.

“A nosotros nos ha favorecido el tema de la pandemia porque aumentó el uso de los empaques desechables sabiendo que son artículos que favorecen el tema de salud y de higiene. Creció mucho el consumo de comida para llevar, la gente no asistía tanto a los restaurantes, pero nadie quería pasar solamente cocinando, así es que muchos empaques de comida para llevar fueron utilizados”, relata Ángel Herrera.

En marzo de 2021, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó que desde el año anterior el uso de plásticos se había disparado de manera asombrosa por el uso de miles de millones de mascarillas, pero también por guantes, desechos médicos y empaques de comida para llevar.

“Su aumento ha sido tal que los sistemas de reciclaje han colapsado en algunos países. Si no se toman medidas, más del 70% de este plástico terminará tirado en océanos y vertederos, y hasta un 12% será quemado causando contaminación y enfermedad en las zonas más vulnerables del planeta”, advirtió la ONU.

Otra situación que favoreció a Carvajal fue que todas las empresas dijeron ‘vamos a trabajar con el mínimo de inventarios’, pero cuando se reactivó la economía hubo un boom.

“Todo el mundo tiene que llenar canales, inventarios, y eso también nos favoreció a que la demanda fuera importante, casi como un año normal, como un 2019, a pesar de que todavía había confinamiento, no había regreso a clases presenciales”.

Esto compensó otros impactos como el desabasto de materias primas o los incrementos en el precio del petróleo.

  • Carvajal Empaques representa más del 50% de los ingresos de la organización Carvajal, cuya casa matriz se ubica en Cali, Colombia.

No todo fue miel sobre hojuelas. “Gran parte de nuestras materias primas, hasta hoy, son materias primas plásticas, digamos, de origen de petróleo, esto fue complicado durante todo el año porque ha habido una gran demanda de este tipo de material en Asia y diferentes situaciones que han ocurrido en Estados Unidos, temas logísticos, temas de tormentas como la que afectó Texas y el norte de México, todo esto nos golpeó bastante durante el año. Así que no fue un año normal tampoco en términos de materias primas”, confiesa Herrera.

“Otros productos como el cartón o el papel incrementaron mucho de precio, hubo mucha escasez. También en el caso de los metales, ya que nosotros compramos muchos repuestos para nuestros equipos de mantenimiento. Todo esto hizo que el año fuera complicado. Hubo que hacer varios incrementos de precios durante el año, afortunadamente se logró trasladar el incremento al mercado y en esto la industria fue bastante responsable”.

En suma, pese a los factores adversos, 2021 fue para Carvajal un año en el que cumplieron al 110% la meta de ingresos.

“No nos podemos quejar, la empresa tuvo esa capacidad de resiliencia para hacerle frente a las diferentes situaciones. (2021) fue un año difícil que creo que supimos hacer frente y al final podemos decir que la tarea está hecha. Ha sido un año en el cual curiosamente también fue histórico en términos de inversión para la organización, ya que logró igual los ingresos de su mejor año prepandemia, que fue 2018. Estamos en 110% de cumplimiento a nivel de ingresos e igualando la mejor cifra histórica de esta compañía tanto en México como Estados Unidos”.

Pandemia y prohibición de plástico

Aunado al golpe propio por la pandemia, Carvajal Empaques, como todo el sector de dedicado a la industria de empaques y productos plásticos, tuvo que lidiar con las prohibiciones de los desechables.

Desde 2021, la Ciudad de México prohíbe los desechables como vasos, tapas, platos, cubiertos, charolas, ya sean de plástico o unicel.

“(Eso fue) crítico y catastrófico, que nos descatalogaran las referencias del plástico que teníamos en el canal moderno, pero también fue una excelente oportunidad para ingresar el producto de pulpa moldeada de cartón”.

Ángel Herrera vuelve a su frase: “de las crisis hay que sacar lo mejor”. Con esa filosofía el directivo cuenta cómo un molino ubicado en Cali, Colombia, fue la clave para acelerar la transformación de Carvajal Empaques hacia productos más sustentables, para sortear las prohibiciones y, ante el incremento en el consumo de desechables debido a la pandemia, colocar en el mercado productos reciclados.

“Este molino, que produce cartón a base de bagazo de caña, fue el que nos empezó a abastecer y es el que nos mantienen vivos y vigentes”, señala.

  • Carvajal Empaques, región norte, abarca Estados Unidos, México, Centroamérica y el Caribe. En México tienen cuatro plantas de producción.

“No tienes idea lo que han significado los últimos tres años para nosotros. Todas las geografías tienen formas diferentes de abordar el tema de prohibiciones del plástico o empaques de un solo uso. Costa Rica, por ejemplo, entró en una prohibición en agosto del unicel y de la espuma. Panamá va por el mismo camino. Las islas del Caribe también hicieron lo mismo, solamente están aceptando productos de cartón. Pero hay otros mercados como El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua que siguen usando el unicel, entonces ahí estamos”, contextualiza.

Ante ello, la primera respuesta de Carvajal Empaques fue lanzar al mercado una línea de productos plásticos con aditivos para reducir su biodegradación de 100 a 5 años. “Esa fue nuestra primera línea, pero no era nuestro foco, éste siempre va a estar en la economía circular, pero había una necesidad de responder y darle soluciones al mercado. Luego desarrollamos algunas otras líneas con materiales compostables, pero la siguiente etapa era el desarrollo de las líneas de cartón”, ahí es cuando entra en acción el molino de Cali y las plantaciones de caña de su alrededor.

Bagazo de caña, el gran aliado

Ángel Herrera se precia de que en América el único molino con la capacidad de hacer este tipo de productos es el de Carvajal

“¿Por qué ocurre esto? Porque Cali es un gran productor a nivel mundial de azúcar de caña. El molino está a dos o tres kilómetros de las plantaciones de caña de Cali. El molino les da energía a estos ingenios, y los ingenios nos entregan bagazo de caña y que nosotros transformamos. La tecnología ya está inventada, existe en Asia, hay algunos fabricantes en Asia, pero en este lado del mundo no existe”, menciona.

Con ese bagazo de caña, Carvajal Empaques ha logrado desarrollar un cartón con características tales que puede sustituir productos plásticos o de cartón maderable.

“No es solamente cartón, es un subproducto de la caña, esto no compite con otros materiales que son realmente alimentos como el maíz, que tiene sus problemas porque con tanta necesidad en el mundo es triste decir que estamos haciendo empaques a base de este tipo de materiales (de maíz). No es que estemos en contra, solo creemos que necesitamos una solución realmente sostenible y eso para nosotros es el bagazo de caña, definitivamente”, explica Herrera a Forbes México.

Dado el primer paso, ya está trazada la ruta para los siguientes: “nos sentimos muy orgullosos de estos proyectos y tenemos un plan en el cual hemos ido poniendo metas de cuándo va a ser la transformación de nuestro portafolio de plástico hacia cartón. Nuestro objetivo es que para 2026 el 75% de nuestras ventas sea de productos de cartón y solamente el 25% de productos plásticos reciclados”.

Entre 2020 y 2021, Carvajal Empaques invirtió 10 millones de dólares en esta evolución hacia el cartón de bagazo de caña y para 2026 sumarían 50 millones de dólares, solo en México.

“Todo ocurre en el momento en el que tiene que ocurrir. Afortunadamente nos veníamos preparando desde el 2019 en inversiones de equipos y este 2021 finalmente aterrizamos. Uno de nuestros grandes clientes es la cadena Oxxo, con un consumo altísimo de vasos que antes eran de unicel y hoy se ha hecho la migración a cartón, pero no es cartón maderable, es cartón hecho a base de bagazo de caña que todavía tiene un valor. Este es uno de los proceso de transformación que ha venido haciendo la compañía”, comenta el vicepresidente de Carvajal Industrial Región Norte.

Y cierra: “agradecemos de alguna forma todo lo que la pandemia nos obligó a ejecutar porque ha sido en tiempo récord, normalmente eso nos hubiese tomado quizá unos tres o cuatro años. El molino estaba dedicado mayormente a vender escritura (papel), pero ha venido evolucionando y ha entendido que gran parte de los molinos del mundo se están reconvirtiendo para la fabricación de cartulinas para envases o empaques desechables. Eso no se logra de un día para otro. Nosotros tenemos que ir de la mano con el molino para que nos pueda abastecer la materia prima necesaria”.

Fuente: Forbes México