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Del plástico al cartón: la migración que impulsa la eco-innovación

La industria se está transformando con la migración del plástico a empaques de papel y cartón, enfrentando retos de reciclaje y eficiencia en barreras. Conozca el caso de Propal, una empresa de Carvajal, que le apuesta a soluciones sostenibles y fibras alternativas en su portafolio.

 

La industria del empaque, especialmente en el segmento de papel y cartón, está experimentando un crecimiento significativo a nivel mundial. Este auge se debe principalmente a la creciente demanda de soluciones sostenibles, impulsada por la transición de empaques basados en plástico a opciones más amigables con el medio ambiente.

De hecho, la producción mundial de papel para empaques en 2021 llegó a 277.8 mil millones de toneladas, cifra 6% mayor que la alcanzada en el año anterior, de acuerdo a datos de Fastmarkets; y en Colombia, creció un 3% para el mismo periodo, alcanzando 730 mil toneladas, según el más reciente informe de la Cámara de la Industria de Pulpa, Papel y Cartón de la ANDI.

Adicionalmente, se estima que entre 70% y 80% de los bienes comercializados globalmente van embalados en cajas de cartón, por lo cual dada esta preferencia, su producción es un indicio sobre la actividad manufacturera, la proyección de ventas de las empresas y las tendencias de la economía de los países, de acuerdo a la ANDI.

El uso y la cantidad de cajas de cartón se ha convertido en un indicador económico, no solo en el país sino en todo el mundo. Si se analiza,  en Latinoamérica y particularmente en Colombia, nuestra economía respecto a la exportación está mayormente concentrada en productos naturales, no tanto en productos convertidos,  por lo cual los expertos en economía correlacionan la cantidad de cartones que se necesitan en función de las exportaciones de estos productos”, afirmó Guillermo Cely, gerente de ventas y mercado de Propal, una empresa de Carvajal, a esta revista.

Así mismo, la urgente necesidad de la sostenibilidad en la industria no ha sido el único factor que ha impulsado la migración del plástico a empaques de papel y cartón. La normatividad hacia los plásticos de un solo uso en diferentes países también ha contribuido a la búsqueda de opciones más amigables con el medio ambiente.

De acuerdo a Cely, “el sector que más ha aportado a este crecimiento de empaques de cartón es el de alimentos empacados, junto a la industria farmacéutica, que desde hace varias décadas ya venía empleando este material en importantes cantidades”.

Barreras eficientes: desafío de los empaques de cartón y papel

A pesar del crecimiento, esta transición a embalajes sin plástico ha implicado diferentes desafíos. Uno de los más significativos es el desarrollo de barreras eficientes en empaques de papel y cartón, las cuales son esenciales para proteger los productos de factores externos como la luz y el oxígeno, un rol que tradicionalmente ha sido desempeñado por los plásticos.

“Al inicio de esta búsqueda de barreras, se desarrollaron algunas opciones con polímeros y diferentes plásticos, que igual hacían que el proceso de reciclado de los empaques fuera más complejo”, aseguró Cely.

Sin embargo, la industria está innovando en la creación de barreras más eficientes y reciclables. Recientemente, se han desarrollado soluciones que integran barreras protectoras al papel de manera más efectiva, reduciendo la dependencia de polímeros y facilitando el reciclaje.

Es el caso de Propal, ya que la compañía pasó de usar la extrusión de un polímero en sus empaques a incluir como barrera una solución acuosa, la cual se integra más al papel resistiendo a agentes externos como grasa y humedad, con menos partículas de polímeros.

Nuevas fuentes alternativas sobre la mesa

Actualmente, 490 millones de toneladas de pulpa se utilizan al año en el mundo para la fabricación de papel, cartulina y cartón, de las cuales el 98% proviene de pulpas maderables y el 2% de pulpas alternativas, según explicó Cely.

Propal hace parte de este último porcentaje apostándole a pulpas alternativas a partir del bagazo de caña de azúcar, un residuo agroindustrial que se ha popularizado en la industria debido a sus propiedades para empaques compostables.

Sin embargo, el bagazo de caña no es la única fuente alternativa con la que innovan en la industria. La compañía está adelantando investigaciones con hojas de plátano, e incluso, con tamo de arroz, otros residuos agroindustriales muy importante en Colombia.

“A pesar de que los volúmenes y los altos costos han dificultado nuestra investigación, seguimos estudiando y buscando otros tipos de fibras alternativas que sean más sostenibles.”, concluyó en funcionario.

Estos cambios en la industria no solo son un paso positivo hacia la protección del medio ambiente, sino que también refleja una adaptación inteligente a las tendencias económicas globales y a las necesidades de sectores críticos como los de alimentos y farmacéuticos.

Fuente: El Empaque